ASAJA Alicante ha constatado daños significativos en diversos cultivos de la provincia de Alicante como consecuencia de los intensos episodios de viento registrados entre el 25 y el 31 de enero de 2026, que han afectado a la producción agraria y a las infraestructuras agrícolas.
Durante estos días, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activó alertas por viento fuerte y registró rachas que en muchas zonas alicantinas alcanzaron valores muy elevados, con viento soplando de forma persistente y con picos de hasta 90 km/h en el litoral y otras comarcas del interior.
“El viento no va a alterar de forma significativa el aforo de la campaña, pero sí ha provocado daños importantes en la calidad del producto, especialmente por rameado y caída de fruta”, señala Antonio Gascón, responsable del departamento de seguros de ASAJA Alicante.
CÍTRICOS: CAÍDA DE FRUTA Y RAMEADO
La mayor parte de los daños se han concentrado en cultivos de cítricos, especialmente en la Vega Baja y la Marina Alta, donde los fuertes vientos han provocado roce de la fruta con las ramas (rameado) y la caída de fruta al suelo, afectando de forma significativa al volumen y calidad de la producción de limón, naranja y mandarinas.
El episodio meteorológico, con rachas sostenidas y avisos activos de viento, ha generado pérdidas en muchos campos justo en una fase sensible del ciclo productivo de los cítricos. “El volumen total se mantendrá, pero parte de la producción irá a destrío y no podrá salir al mercado, lo que supone una pérdida directa para el agricultor”, advierte Gascón.
DAÑOS EN NÍSPEROS Y PÉRDIDA DE ESTRUCTURA PRODUCTIVA
En la Marina Baixa, los fuertes vientos ocasionaron roturas de ramas en los árboles de níspero, comprometiendo su crecimiento y el desarrollo normal de árboles que ahora tendrán que recuperarse.
INFRAESTRUCTURAS AGRÍCOLAS AFECTADAS
Pero los desperfectos no solo se han limitado al fruto y a las plantas. En la comarca del Vinalopó Mitjà, particularmente en el término de Monforte del Cid, estructuras de malla destinadas al cultivo de uva de mesa han sufrido daños importantes por este fenómeno.
Además, en diversas zonas de la Vega Baja y la Marina Alta se han registrado afectaciones en invernaderos, con roturas de lonas y sistemas de sujeción, lo que implicará costes adicionales para los agricultores y una menor capacidad de producción en los próximos meses.
La organización recuerda que la creciente incidencia de eventos adversos como rachas intensas, sequías prolongadas o lluvias torrenciales requiere políticas agrarias y climáticas que ofrezcan herramientas reales de gestión de riesgos, así como un Seguro Agrario adaptado a la realidad climática, con coberturas que protejan realmente a las cosechas ya que “el problema es que el viento está muy mal cubierto por los seguros agrarios. En cultivos como el limón directamente no existe esta cobertura, y en el resto los daños asegurables son muy limitados”, según Gascón.














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